Zona en peligro

Niger
“No hay milagro para hacer que los blancos vuelvan: basta con imponer medidas de seguridad drásticas en todo el lugar” (…) “También tenemos que aprender a usar un arma para la autodefensa”, declara OusseiniIdrissa.

Hombres armados que circulaban en motocicletas asesinaron a voluntarios franceses (dos hombres y cuatro mujeres), a su chofer y a un guía nigerinos cuando éstos visitaban la reserva de jirafas de Kouré, 60 km al sureste de Niamey, la capital de Níger. Después del ataque, el gobierno nigerino cerró la reserva y Francia colocó el lugar en “zona roja”.

Un mes después sigue creciendo la incertidumbre por la imposibilidad de trabajar. “Estamos profundamente tristes por la muerte de nuestro colegas y de los siete trabajadores de Acted… vivimos gracias a las jirafas”, explica a la agencia AFP el guía OusseiniIdrissa.  Y agrega “Si los blancos ya no vienen a ver a las jirafas, nuestras familias también sufrirán porque las jirafas son nuestro único medio de subsistencia”.

La reserva es una zona semidesértica con arbustos, donde se trata con cuidados a las jirafas con la colaboración de campesinos locales, guías y voluntarios. En 1996 había 50 jirafas y en 2019, 664, según cifras del ministerio de Medio Ambiente de Níger. Para incitar a la población a protegerlas aún más, europeos, estadounidenses, turcos y varias ONGs internacionales financian proyectos comunitarios vinculados al cuidado del medio ambiente y la obtención de pozos de agua potable, dispensarios, escuelas, molinos de granos, semillas, fertilizantes y préstamos sin intereses para nuevos proyectos locales de desarrollo económico. “Si la medida de cierre continúa, esto supone el cese de todas las actividades en la reserva, incluidos los proyectos de desarrollo financiados en beneficio de los lugareños”, advierte OmerDovi, miembro de la Asociación de Salvaguardia de las Jirafas de Níger (ASGN).

Los guías quieren la presencia permanente de militares y que se garantice la seguridad de la zona. “No hay milagro para hacer que los blancos vuelvan: basta con imponer medidas de seguridad drásticas en todo el lugar” (…) “También tenemos que aprender a usar un arma para la autodefensa”, declara OusseiniIdrissa, decidido a combatir. Sin seguridad ni subsistencia, también se teme que las jirafas migren hacia zonas de conflicto o que sean objeto de caza furtiva. Si el Estado no garantiza seguridad, las personas se ven obligadas a defenderse a sí mismas por sus propios medios.


Martín Opazo

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