Agresivamente imperfectos

Agresivamente imperfectos

La pandemia nos cambió y la salud mental comenzó a generar problemas.


Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 130 países, la demanda de consultas relacionadas con problemas de salud mental se incrementó.  “Agresivamente imperfectos”

Ya se habla de una “crisis de salud mental sin precedentes”, donde una de las causas son los altos niveles de estrés. La pandemia nos cambió y la salud mental comenzó a generar problemas. En estos meses muchas de las personas aumentaron su auto-exigencia para responder a las demandas del trabajo y de su vida familiar. Particularmente aquellas que suelen ser perfeccionistas y que, por ese motivo, no se permiten fallar.

“Tenemos que ser agresivamente imperfectos”, dice la consultora Tanya Dalton. Así se refiere a la urgente necesidad de aceptar la imperfección como parte de nuestras vidas de una manera frontal. No basta con bajar las revoluciones y reducir el número de tareas. Lo que se requiere es un profundo cambio de mentalidad que permita aceptar la imperfección en nuestras vidas como algo natural.

Y ahora, en tiempos de pandemia, es el mejor momento para hacerlo. “Está bien sentirse vulnerable porque todos nos estamos sintiendo de esa manera”. La experta recomienda tres simples pasos para ser agresivamente imperfectos y bajar los niveles de estrés:

1. Priorizar lo que es importante y urgente. Se trata de identificar las tareas que nos llevan hacia objetivos a largo plazo y que tienen una fecha límite apremiante. Para eso, hay que ponerlas en la parte superior de una lista y darles máxima prioridad. El problema es que cuando las personas están corriendo contra el reloj, no queda espacio para innovar o para encontrar soluciones creativas. Ahí es donde entra el segundo nivel.

2. Desarrollar lo que es importante, pero no urgente. Hay actividades que nos acercan a nuestros objetivos finales porque se centran en la planificación futura y la superación personal. Pero no tienen una fecha límite inminente. Y precisamente porque no tienen un plazo a cumplir de manera urgente, es muy fácil que desaparezcan completamente del radar. Es importante dejarles un espacio porque se trata de las actividades y proyectos que eventualmente aumentarán las posibilidades de un mejor desempeño laboral y personal.

3. Adaptarse (dejando de lado las cosas sin importancia). En el tercer nivel entran las cosas sin mayor importancia, que no ayudan a alcanzar las metas a largo plazo pero que hacen muchísimo ruido. Por ejemplo, cualquier tarea cotidiana del hogar como lavar los platos. O cumplir con un compromiso extra- laboral simplemente porque nos sentimos obligados a hacerlo. Por eso, hay ocasiones en que hay que decir que no. “No pasa nada si la cocina es un desastre”, apunta Dalton. Si se tiene que hacer más tarde o incluso mañana… tendrá que quedar para después.

“Centrarse en nuestras prioridades es lo que separa a los ocupados de los verdaderamente productivos”, apunta. “Pasé años sintiendo que todos los días se quedaban cortos. Finalmente me desperté y me di cuenta de que no existe lo perfecto”. “Es hora de liberarse”

Fte.   BBC
Arturo Infante

Síguenos en Twitter