El sabio y el escorpión

El sabio y el escorpión

Tomó la decisión de salvarlo sacándolo del agua. Pero una vez en su mano, el animal le picó.


“Había una vez un sabio monje que paseaba junto a su discípulo en las orilla de un río. Durante su caminar, vio como un escorpión había caído al agua y se estaba ahogando, y tomó la decisión de salvarlo sacándolo del agua. Pero una vez en su mano, el animal le picó.

El dolor hizo que el monje soltara al escorpión, que volvió a caer al agua. El sabio volvió a intentar sacarlo, pero de nuevo el animal le picó provocando que le dejara caer. Ello ocurrió una tercera vez. El discípulo del monje, preocupado, le preguntó por qué continuaba haciéndolo si el animal siempre le picaba.

El monje, sonriendo, le respondió que la naturaleza del escorpión es la de picar, mientras que la de él no era otra que la de ayudar. Dicho esto el monje tomó una hoja y, con su ayuda, consiguió sacar al escorpión del agua y salvarlo sin sufrir su picadura. “

Este es un cuento procedente de la India. El relato nos explica que no debemos luchar contra nuestra naturaleza por mucho que otros nos dañan. Hay que tomar precauciones, pero no debemos dejar de ser quienes somos ni actuar en contra de lo que somos.

Todo procede de la antigua «leyenda urbana» (o rural) que dice que cuando un escorpión se ve en peligro, como por ejemplo si se le acorrala con fuego, con tal de evitar el sufrimiento se suicida picándose con su propio aguijón. Hay casi 2.000 especies de escorpión, aunque solo 30 o 40 tienen un veneno lo bastante potente como para matar a una persona. Los numerosos tipos de veneno están perfectamente adaptados al estilo de vida de cada especie, especializados para tener la máxima efectividad contra sus respectivas presas. Los escorpiones suelen alimentarse de insectos, aunque su dieta puede ser extraordinariamente amplia, un factor clave para su supervivencia en tantos entornos hostiles.  

Popularmente se comprende que un escorpión nunca deja de serlo. Aunque le quieran indultar.

Fte.   ng, en
Arturo Infante

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