Miguel Ángel, más que pintor

Miguel Ángel, más que pintor

Miguel Ángel Incursionó como estafador, escritor y otras actividades que develamos aquí…


Miguel Ángel fue uno de los grandes arquitectos, escultores y pintores del Renacimiento italiano y desarrolló su exquisita labor entre Florencia y Roma.

Trabajando al amparo de mecenas como los Medici de Florencia o los papas de la Ciudad Eterna, el genio tuvo muchas historias. Miguel Ángel (1475-1564), fue uno de los grandes arquitectos, escultores y pintores del Renacimiento italiano y desarrolló su exquisita labor entre Florencia y Roma.

Saltó a la fama de primera línea de creación por primera vez después de un intento fallido de fraude. En sus comienzos, Miguel Ángel esculpió una estatua de Cupido, al estilo de los antiguos griegos, tan perfecta que consiguió venderla por griega. La vendió al cardenal Raffaele Riario como una obra arqueológica a un muy elevado precio. Riario, más tarde, se percató de la estafa y consiguió recuperar su dinero. Sin embargo, quedó tan impresionado por la habilidad del escultor que le invitó a quedarse en Roma como artista.

El creador realizó obras de arte para nueve Papas. Desde 1505 hasta 1564, Miguel Ángel trabajó para los pontífices Julio II, León X, Adriano VI, Clemente VII, Pablo III, Julio III, Marcelo II, Pablo IV y Pío IV.

También diseñó fortificaciones militares para la ciudad de Florencia. En 1527, los ciudadanos de Florencia expulsaron del poder a los Medici e instalaron un gobierno republicano. Miguel Ángel respaldó la causa republicana elaborando bocetos de fortificaciones para la ciudad. Gracias a sus diseños, Florencia resistió 10 meses al asedio de las fuerzas papales.

Como hombre de letras, produjo varios cientos de sonetos y madrigales durante su carrera. Aunque ninguno de estos trabajos se publicó oficialmente durante su vida, circularon por Roma entre los literatos del siglo XVI e, incluso, algunos compositores pusieron música a algunos de ellos.

Trabajó hasta la misma semana de su muerte. Hombre fructífero como ninguno, se sabe que unos días antes de morir, a los 88 años, Miguel Ángel todavía trabajaba. El genio creativo y hacedor estaba intensamente enfocado en sacar adelante su última obra llamada la “Piedad Rondanini”.

José Antonio Cabezas Vigara.

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