Guerra del Hummus

Guerra del Hummus

La guerra del hummus tiene un capítulo destacado en el pueblo palestino-israelí de Abu Gosh. Allí jugaron un inesperado papel de mediadores los palestinos con ciudadanía israelí. ¿Vendrán los días de “nuestro hummus”?


Abu Ghosh es un consejo local árabe-israelí en Israel, a 10 kilómetros al oeste de Jerusalén. Es pequeño en población pero muy antiguo. Habitan sobre 7.500 personas y los primeros asentamientos humanos en ese lugar datan de 7.000 años a.C.

Judíos, palestinos y árabes comparten una pasión culinaria: el hummus. Este puré de garbanzos machacados, sazonado con tahini y jugo de limón, es muy popular. Pero el año 2008, el hummus fue centro de un intenso debate entre Israel y Líbano por derechos culturales de autor y cuestiones económicas. Se desató entonces una  “guerra del hummus”. Una serie de proyectos culinarios realizados en Líbano e Israel en un intento por consolidar al hummus como elemento de herencia culinaria de cada nación. ¿Cómo? A través de la imposición de un récord mundial Guinness por el platillo de hummus más grande.

Los antropólogos están prestando más atención a la “comida local” y a los procesos culturales que definen la comida como local. Y muestran una y otra vez cómo la idea de “nuestro alimento” se construye por medio del constante proceso de negociación y adaptación. Sin embargo, las guerras del hummus son diferentes, pues el debate no es sobre la correcta preparación ni las recetas auténticas. Tampoco sobre su implantación en la ecología local o el terroir, ni sobre la calidad. Más bien se trata de cuestiones directas de ejercicio de propiedad y poder.

Las guerras del hummus se exacerban por el hecho que a este platillo familiar, antiguo y mundano, se le valora en Estados-nación modernos. Son naciones relativamente nuevas, envueltas en una historia de conflictos militares de intensidad variable que involucran biografías familiares. Pero la guerra del hummus parece una disputa gastronómica innecesaria para judíos, palestinos y árabes que comparten la intención de paz. Y que comparten su satisfacción con la experiencia sensorial que brindan estos garbanzos machacados, sazonados con tahini y jugo de limón. ¿Vendrán los días de hablar de “nuestro hummus”? ¿Del hummus de todos, sin distinción?

Fte.   scielo
María Eugenia Tapia

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