Todas pueden ser Reinas

Todas pueden ser Reina

El día internacional de la mujer el pasado 8 de marzo esta todavía fresco en la memoria. Y nos recuerda que el mundo ha tenido un progreso importante en los últimos tiempos en materia de los derechos de la mujer. Esto no es casualidad.


Son demasiadas las mujeres que, en distintas ramas de la actividad humana, han tenido un rol significativo en este progreso. Sus historias y sus vidas son notables. Muchas veces heroicas y dedicadas por entero a las conquistas sociales, económicas y políticas en pro de la igualdad de género.  

Es tan rica la historia del feminismo y sus protagonistas, que creo que debería ser parte de la educación en los colegios. No solo a través del ejemplo y valores, sino que también a través de conocer el legado de mujeres como: Olympe de Gouges, Mary Wollstonecraft, Virginia Woolf, Simone de Beauvoir, Alfonsina Stormi, Margaret Fuller, Virginia Bolten, algunas notables feministas chilenas de las últimas décadas, solo por mencionar algunas. Es interminable la lista de mujeres con vidas fascinantes, a veces trágicas, a veces heroicas, a veces famosas, a veces desde el anonimato…Mujeres iluminadas que son ya parte de la historia de la humanidad y de la reivindicación de los derechos de la mujer.  La paquistaní, Malala Yousafzai, con 17 años premio nobel por la paz en 2014, aboga por incorporar formalmente el feminismo (feminismo=igualdad) en la educación escolar. ¿El propósito? Generar un cambio en la mentalidad de las personas, erradicando comportamientos patriarcales tan naturalmente arraigados que a veces ni siquiera nos damos cuenta.

El progreso ha sido notable y sostenido, pero aún hay muchísimo por recorrer, por lo que simplemente yo aplaudo a las mujeres que se ponen de pie para dimensionar su propia estatura, se valoran, se cambian ellas mismas y luchan para establecer una sociedad más equilibrada. Una sociedad sin el componente de ‘poder’ que aún existe en las relaciones hombre-mujer. Una sociedad sin las todavía alarmantes estadísticas de abuso y violencia contra la mujer, con casos sorprendentes que llenan día a día las pantallas de televisión y los periódicos de todo el mundo. Una sociedad que evolucione de manera que cambie la realidad de hoy de muchos hogares, en la cual tantas veces el rol ‘asignado’ a la mujer en la familia, establece condiciones desfavorables para su desarrollo integral en lo político, social y privado. Una sociedad donde seguramente la componente más controversial es el llamado derecho de la mujer sobre su cuerpo, con posiciones éticas y legales muy variadas entre los países y dentro de los países en relación con el aborto de una vida y donde un número importante de feministas radicales muestran posiciones absolutamente intransigentes.

En verdad, hay sin duda todavía tanto por recorrer y hay por lo tanto mucho mérito en las mujeres que, usando diversos medios, persisten en establecer una sociedad equilibrada y sin discriminación, una sociedad en que como dice la escritora feminista nigeriana, Chimamanda Ngozi Adichie: ‘La finalidad del feminismo es que deje de existir’….Pero atención; en los movimientos feministas modernos hay también tantas mujeres que destilan odio y vociferan airadamente agresivos reclamos contra la sociedad y contra el hombre, que tantas veces más parece el camino fácil que han escogido para alguna incipiente carrera política o para justificar sus propias frustraciones, amarguras y fracasos personales…

En cuestión de unos pocos días se propagó en Chile y en muchos otros países en el mundo la creación del colectivo Las Tesis y su canción ‘Un violador en tu camino’. Aunque visualmente parece una coreografía paramilitar, al estilo del equipo de rugby de Nueva Zelanda antes del partido, ordenadas en filas, más o menos uniformadas, vestidas de negro con pañuelo rojo al cuello y con venda en los ojos, desafiantes y apuntando al frente todas juntas un dedo acusador mientras cantan a coro ‘El violador eres tú’, su rápida propagación global a través de las redes sociales, seguramente indica que las estadísticas oficiales de violencia contra la mujer que vemos a diario son solo la punta del iceberg de lo que realmente sucede.  Todo el conjunto de su contenido, expresión estética y lenguaje corporal la hacen ser una manifestación muy efectiva en su rol de denuncia, donde seguramente el feminismo más radical encuentra fácil sintonía, mientras que aquellas feministas que entienden el movimiento social como la búsqueda de igualdad, reciprocidad y equilibrio en el poder, se sienten probablemente mucho menos atraídas.

Yo me quedo con lo que dijo Nancy Reagan en los años 80: ‘El feminismo es la habilidad de elegir lo que quieres hacer’ o Coco Chanel que cambió la moda diseñando ropas para la comodidad de la mujer, más que para la mirada del hombre, y se la recuerda por su frase ‘escogí lo que quería ser, y lo soy’.

Como sea, Chile ha progresado mucho y aun cuando hay todavía tanto por hacer para llegar a la igualdad de género, me parece que las condiciones existen para el desarrollo integral de mujeres que se valoran a sí mismas, creen en ellas mismas, se esfuerzan y toman las oportunidades que les da la vida, estableciendo en forma firme y natural sus derechos de igualdad en las situaciones que les toque vivir. Mujeres que con su inteligencia, belleza, alegría, sensibilidad y generosidad, no se detienen ante nada y están preparadas, sin complacencia ni excusas, para cuando inevitablemente a veces la pista se ponga difícil y enfrenten dificultades o posible discriminación. Mujeres que eligen libres lo que quieren y enfrentan con voluntad las dificultades para realizar sus sueños, como el ejemplo de Frida Kahlo que pasó parte de su vida en silla de ruedas y dijo una vez: ‘Pies para que los tengo si tengo alas para volar’.

En la Universidad yo leía a Neruda, Huidobro, De-Rokha. A pesar de su Nobel, Gabriela Mistral estaba como archivada en poemas sentimentales de menor importancia. Entonces sucedió que una tarde, en el teatro de la Universidad, vi a una estudiante que conocía como tímida, observadora y callada, subirse al escenario y transformarse mientras recitaba el poema ‘Todas Íbamos a Ser Reinas’. Tenía una voz grave y profunda. Se movía en el escenario llena de intención, dramatismos, energía y tensión. No eran solo los versos que recitaba con pasión, sino también el significado que le daba a los silencios y pausas…Fue un momento mágico para mi: tenía que ser una mujer la que recitara a la poetisa para así poder captar la profundidad de su poesía.  Es un lindo poema para que las jóvenes que lean estas líneas reflexionen, renueven sus ilusiones y sigan día a día transformando sus sueños en realidad, como Lucila que ‘en las lunas de la locura/recibió reino de verdad’.

Darino Bellemo

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