Generación Y con telescopio

Generación Y con telescopio

Quieren viajar y descubrir, cruzar fronteras geográficas y psicológicas. Intuyen que muchos de los males del orbe son frutos del pasado isleño con que muchos países vivieron décadas sin conocer otras formas de vivir. Quieren vivir experiencias.


Aspiran a un equilibrio inteligente entre vida privada y tiempo dedicado a trabajar. No quieren vivir para trabajar, agotados y con poco tiempo libre. Han visto ya a gente mayor a veces como esclavos por obtener la esquiva seguridad económica. Y, a pesar de todo, los han visto perder sus empleos por las crisis económicas, porque otra compañía compró aquella donde trabaja papá o mamá, o porque comenzaron a encanecer y se hicieron caros para la empresa.

No aspiran a trabajar veinte años en un mismo lugar. Saben que las compañías no reflejarán esa lealtad. Tampoco necesitan de esa empresa para construirse una etiqueta que les dé una identidad social. Piensan que ellos son más que el trabajo que realizan o realizarán. Su primera responsabilidad y compromiso es con ellos mismos. Gustan de combinar trabajos parciales y, a diferencia de sus abuelos, están muy lejos de valorar una medalla por antigüedad laboral.

Buscan empleos variados a condición de que les diviertan o beneficien en algún sentido emocional y aporten a su crecimiento personal, asumiendo que esto es un beneficio que se extiende amablemente a los demás. Como todos los días ven imágenes del mundo en sus pantallas, quieren viajar y descubrir, cruzar fronteras geográficas y psicológicas. Intuyen que muchos de los males del orbe son frutos del pasado isleño con que muchos países vivieron décadas sin conocer otras formas de vivir. Tienen grandes ventajas sobre sus padres.

Mejor educados, más viajados, menos prejuiciosos, culturalmente tolerantes, tecnológicamente conectados, cyber-sociables, con decenas de contactos sociales cada día y la posibilidad real o imaginaria de participar en diferentes círculos de conversación.

Igual como una ola de mar sobre otra, cuando estábamos aun conociendo a la generación Y, a quemarropa irrumpió una nueva horneada cuyos rasgos transformadores insospechados le perfilaron como una nueva generación, bautizada como Z.

Claudio Palma
Sociólogo, autor de:
“La Maldad de los Buenos, sociología de la epidemia mental de pensar en blanco y negro, RIL 2019”
Libro disponible aquí

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