Generación Y con periscopio

Generación Y con periscopio

Su periscopio al mundo no es la prensa, el profesor, político o sacerdote que sugería qué pensar y qué sentir. Su vigilancia al mundo es a través de su teléfono personal.


Sus cerebros reconocen las imágenes del ataque terrorista del 11 de septiembre al World Trade Center en Nueva York. Creen que lo imposible es posible. Saben que la inseguridad aparece cada cierto tiempo. Su periscopio al mundo no es la prensa o el profesor. Su opinión personal no se forma escuchando al político o sacerdote que antes sugería qué pensar y qué sentir. Su relación con Dios es personal y sin intermediarios, tienden a desconfiar de cualquier persona con pretensiones de puente entre lo humano y lo divino.

Les cuesta comprender la idea de representante oficial de la verdad. Los Y vigilan al mundo a través de su teléfono personal, por lo que cada vez necesitan menos intermediarios o traductores de lo que acontece alrededor.

Los Y nacieron y se criaron en verdes pastos de tecnología de información y comunicación, donde escriben blogs, opiniones, comparten videos y fotos. También bajan música gratis (nunca antes en la historia la música había sido gratuita). Todos los días se conectan a las redes sociales con naturalidad y sin intención específica. Chequean datos e información en Internet. Necesitan respuestas inmediatas, idealmente instantáneas.

Lo que quieren, lo quieren ya. Como se acostumbraron a vivir en un mundo en permanente cambio, tienen pocas penas pues les interesa poco el pasado. Como están centrados en el presente, se despreocupan más por el futuro y les interesa menos el qué dirán, razón por la que tienen pocos miedos. Sienten que necesitan menos y quieren vivir con menos, evitando el consumismo que sedujo a sus padres.

Tienen una visión de su propia vida basada en hacerse a sí mismos como proyectos individuales. Esta inspiración se basa en un cúmulo creciente de testimonios de exitosas historias de vida de migrantes, negocios nacidos en garajes, cyber-oportunidades y oficios antes inexistentes que amplían el horizonte de posibilidades. Los Y viven en un mundo de oportunidades cambiantes y en expansión que parece no tener límites.

Claudio Palma
Sociólogo, autor de:
“La Maldad de los Buenos, sociología de la epidemia mental de pensar en blanco y negro, RIL 2019”
Libro disponible aquí

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