Izquierda y Derecha ¿blanco y negro?

Blanco y negro

En 1789 la Revolución Francesa cuestionó el poder absoluto de Luis XVI, y puso en tela de juicio la jerarquía social de la época. La sala de la Asamblea en que se estaba votando sobre el poder que debía tener el rey se dividió.


El debate en la asamblea, entre seguidores de la Corona y críticos de ella, se acaloró y se inyectó de pasión. Los contrincantes comenzaron a tomar distancia entre los bandos y terminaron ubicándose estratégicamente en la sala según sus afinidades. Los de pensamiento parecido se sentaron juntos.

En las sillas a la derecha del presidente del organismo, se sentó el grupo más conservador. Eran los leales a la Corona, quienes querían que el rey conservara el poder y el derecho al veto absoluto sobre toda ley. Eran partidarios de que en Francia se instalara una monarquía constitucional, algo similar al ejemplo inglés.

En las sillas de la izquierda, se comenzaron a reunir los revolucionarios que tenían una visión opuesta. Eran los que pedían un cambio de orden radical, pues para ellos, el rey solo debía tener atribución de un veto suspensivo.

Pierre Brechon, politólogo francés, dice:  “El pensamiento tiene este aspecto dicotómico y para entender, al menos en un primer momento, necesitamos de cosas simples (…) se necesitaba un vocabulario simple (…). Y en las discusiones políticas la derecha y la izquierda son puntos de referencia simples“.

Desde Francia al mundo, con el tiempo se extendió esa noción de la política como una oposición de fuerzas, en blanco y negro. En lugar de ese espectro diverso y lleno de matices que en realidad es. Aunque la pareja de opuestos más universal es la de izquierda vs. derecha, bajo la misma lógica existen también progresista vs. reaccionario, conservador vs. liberal o demócrata vs. republicano.

Lilliana Mason es profesora de gobierno y política de la Universidad de Maryland en Estados Unidos. Para ella la ideología ha quedado a un lado para dar paso a otra categoría, la de los ganadores y perdedores. Resumiendo, alguna gente se entusiasma mucho más con saber qué equipo va ganando, como si estuvieran viendo un partido de fútbol.

El cerebro se confunde y ve deportivamente una instancia de otro orden que no tendría por qué simplificarse al extremo de un torneo de pierde-gana. Y usted ¿a qué lado se sienta?

Fte.  BBC
Martín Opazo

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